• Cómo Tu Actitud Decide Todo

    Hace unos años, conocí a alguien que siempre se quejaba de todo: del trabajo, de su suerte, de las personas a su alrededor. Un día, me contó que decidió cambiar su manera de ver las cosas. Empezó a observar su actitud cada mañana, a preguntarse: “¿Cómo quiero enfrentar hoy los desafíos?” y a tomar pequeñas acciones conscientes. No pasó magia, pero poco a poco su vida empezó a cambiar: más oportunidades, más energía, más relaciones positivas.

    Esta historia nos enseña algo esencial: no siempre podemos controlar lo que nos sucede, pero sí cómo reaccionamos. Nuestra actitud es como un lente que da forma a nuestra realidad. Si lo ajustamos hacia la apertura, la gratitud y la acción, nuestros resultados también cambian.

    Pero la actitud no es solo pensar en positivo; es práctica diaria:
    · Observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgarnos.
    · Tomar decisiones conscientes, aunque sean pequeñas, en lugar de reaccionar automáticamente.
    · Buscar soluciones en lugar de quejarse del problema.
    · Agradecer lo que sí funciona en lugar de enfocarse solo en lo que falta.

    Cada desafío se convierte en una oportunidad cuando elegimos nuestra actitud. No es teoría: es acción diaria que transforma nuestra energía, nuestro entorno y nuestros resultados.

    La próxima vez que sientas que algo te supera, pregúntate: “¿Cómo quiero enfrentar esto hoy?”

    Esa simple pregunta puede cambiar todo tu día y tu vida.
    Cómo Tu Actitud Decide Todo Hace unos años, conocí a alguien que siempre se quejaba de todo: del trabajo, de su suerte, de las personas a su alrededor. Un día, me contó que decidió cambiar su manera de ver las cosas. Empezó a observar su actitud cada mañana, a preguntarse: “¿Cómo quiero enfrentar hoy los desafíos?” y a tomar pequeñas acciones conscientes. No pasó magia, pero poco a poco su vida empezó a cambiar: más oportunidades, más energía, más relaciones positivas. Esta historia nos enseña algo esencial: no siempre podemos controlar lo que nos sucede, pero sí cómo reaccionamos. Nuestra actitud es como un lente que da forma a nuestra realidad. Si lo ajustamos hacia la apertura, la gratitud y la acción, nuestros resultados también cambian. Pero la actitud no es solo pensar en positivo; es práctica diaria: · Observar nuestros pensamientos y emociones sin juzgarnos. · Tomar decisiones conscientes, aunque sean pequeñas, en lugar de reaccionar automáticamente. · Buscar soluciones en lugar de quejarse del problema. · Agradecer lo que sí funciona en lugar de enfocarse solo en lo que falta. Cada desafío se convierte en una oportunidad cuando elegimos nuestra actitud. No es teoría: es acción diaria que transforma nuestra energía, nuestro entorno y nuestros resultados. La próxima vez que sientas que algo te supera, pregúntate: “¿Cómo quiero enfrentar esto hoy?” Esa simple pregunta puede cambiar todo tu día y tu vida.
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  • La Virgen de los Ángeles conocida con cariño como "La Negrita", ocupa un lugar muy especial en el corazón de los costarricenses. Es la Patrona de Costa Rica, símbolo de fe, esperanza y consuelo para miles de personas que acuden a ella en busca de paz, guía o agradecimiento.

    Cada 2 de agosto en un acto de profunda devoción, se realiza la romería hacia la Basílica de los Ángeles, en Cartago, donde se encuentra su imagen donde se le rinde homenaje y para pedir su intercesión o agradecer por los milagros recibidos.

    La romería no es solo una tradición, es una expresión viva de fe. Durante días miles de personas caminan desde distintos puntos del país hasta la Basílica.

    Yo misma durante muchos años hice esa caminata con devoción. Partía desde el centro de San José, la capital, y recorría caminando los aproximadamente 22 kilómetros que nos separan de la Basílica, unas 13.7 millas.

    Cada paso era una oración, cada kilómetro una ofrenda de agradecimiento por tantas bendiciones recibidas en mi muchos de ellos desde el centro de San José, la capital, recorriendo cerca de 22 kilómetros, lo que equivale a unas 13.7 millas.

    Algunos van solos otros en familia o en grupos de amigos, cada uno con sus propias intenciones: pedir por la salud de un ser querido, agradecer por un milagro recibido, o simplemente cumplir una promesa nacida del corazón.

    Yo fui parte de esa tradición durante muchos años, cada agosto me preparaba con ilusión para caminar desde el corazón de San José hasta Cartago. No importaba el cansancio, el calor, ni las ampollas en los pies porque cada paso tenía un sentido, cada kilómetro era una oración, una muestra de gratitud por las tantas bendiciones recibidas en mi vida.

    Hoy aunque estoy lejos de mi tierra, sigo haciendo ese recorrido de forma simbólica. Camino esa misma distancia, los mismos 22 kilómetros, como un ritual íntimo y sagrado. Es mi forma de seguir conectada con mis raíces, de renovar mi fe y de agradecer, una vez más, por todo lo bueno que la vida me ha regalado.

    Porque más allá de la distancia o el lugar en el que esté, la fe se lleva en el alma y mi amor por La Negrita siempre me acompaña.
    La Virgen de los Ángeles conocida con cariño como "La Negrita", ocupa un lugar muy especial en el corazón de los costarricenses. Es la Patrona de Costa Rica, símbolo de fe, esperanza y consuelo para miles de personas que acuden a ella en busca de paz, guía o agradecimiento. Cada 2 de agosto en un acto de profunda devoción, se realiza la romería hacia la Basílica de los Ángeles, en Cartago, donde se encuentra su imagen donde se le rinde homenaje y para pedir su intercesión o agradecer por los milagros recibidos. La romería no es solo una tradición, es una expresión viva de fe. Durante días miles de personas caminan desde distintos puntos del país hasta la Basílica. Yo misma durante muchos años hice esa caminata con devoción. Partía desde el centro de San José, la capital, y recorría caminando los aproximadamente 22 kilómetros que nos separan de la Basílica, unas 13.7 millas. Cada paso era una oración, cada kilómetro una ofrenda de agradecimiento por tantas bendiciones recibidas en mi muchos de ellos desde el centro de San José, la capital, recorriendo cerca de 22 kilómetros, lo que equivale a unas 13.7 millas. Algunos van solos otros en familia o en grupos de amigos, cada uno con sus propias intenciones: pedir por la salud de un ser querido, agradecer por un milagro recibido, o simplemente cumplir una promesa nacida del corazón. Yo fui parte de esa tradición durante muchos años, cada agosto me preparaba con ilusión para caminar desde el corazón de San José hasta Cartago. No importaba el cansancio, el calor, ni las ampollas en los pies porque cada paso tenía un sentido, cada kilómetro era una oración, una muestra de gratitud por las tantas bendiciones recibidas en mi vida. Hoy aunque estoy lejos de mi tierra, sigo haciendo ese recorrido de forma simbólica. Camino esa misma distancia, los mismos 22 kilómetros, como un ritual íntimo y sagrado. Es mi forma de seguir conectada con mis raíces, de renovar mi fe y de agradecer, una vez más, por todo lo bueno que la vida me ha regalado. Porque más allá de la distancia o el lugar en el que esté, la fe se lleva en el alma y mi amor por La Negrita siempre me acompaña.
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  • La épica subida a Stone Mountain: sol, esfuerzo y buena compañía

    Fui a subir Stone Mountain acompañada de mi sobrino, que tiene solo 39 años menos que yo. Sí, una diferencia de generaciones que hizo la aventura mucho más entretenida.

    Para quienes no la conocen, Stone Mountain es la masa de granito expuesta más grande del mundo. Se eleva 251 metros sobre el terreno circundante y alcanza una altura total de 514 metros sobre el nivel del mar. Además, tiene el bajo relieve más grande del planeta tallado directamente en su cara norte. Así que no es solo una montaña, es una roca con historia.

    La subida no es cualquier paseo de domingo: su inclinación llega hasta los 30 grados en algunos tramos, lo que la convierte en una mezcla entre caminata y entrenamiento extremo de piernas. El grado de dificultad es medio a alto y mientras el promedio para subirla ronda la hora, nosotros lo hicimos en 38 minutos — como dos atletas con mucha determinación y poco amor por el confort.

    ¡El sol estaba increíble! Brillaba con tanta intensidad que parecía que el universo estaba tratando de freírnos vivos . Estaba implacable, de esos que hacen que uno mire al cielo con cara de “¿En serio?”

    Y claro, con ese calor sentir la ropa pegada al cuerpo no era precisamente lo más agradable. A pesar de lo incómodo, seguíamos riéndonos, animándonos y haciendo pausas estratégicas que, en realidad, eran excusas para recuperar el aliento sin admitirlo, (en realidad era yo la de las pausas 🤣🤣).

    Cuando ya creía que mis fuerzas se habían evaporado con el sol apareció una señora con más energía y con el ánimo de quien lleva música en los zapatos.

    Sin conocernos, me lanzó un “¡Ánimo, que ya casi estás arriba!” con una sonrisa que me dio el empujón final. A veces una frase sencilla en el momento justo es todo lo que se necesita.

    Al llegar a la cima sentí la satisfacción plena. Las piernas temblaban del esfuerzo y el alma se sentía ligera. Claramente teníamos razones para quejarnos: el calor, el cansancio, la ropa pegajosa. Pudimos habernos quedado ahí en lo incómodo, pero no lo hicimos.

    Y es que a la vida no hay que mirarla solo por las cuestas que presenta, sino por lo que te espera cuando llegas arriba, porque una vez que lográs subir, la bajada se vuelve más placentera. La vista desde lo alto, el orgullo de haberlo logrado y la risa compartida con alguien que quiere llegar contigo, hacen que todo valga la pena.
    La épica subida a Stone Mountain: sol, esfuerzo y buena compañía Fui a subir Stone Mountain acompañada de mi sobrino, que tiene solo 39 años menos que yo. Sí, una diferencia de generaciones que hizo la aventura mucho más entretenida. Para quienes no la conocen, Stone Mountain es la masa de granito expuesta más grande del mundo. Se eleva 251 metros sobre el terreno circundante y alcanza una altura total de 514 metros sobre el nivel del mar. Además, tiene el bajo relieve más grande del planeta tallado directamente en su cara norte. Así que no es solo una montaña, es una roca con historia. La subida no es cualquier paseo de domingo: su inclinación llega hasta los 30 grados en algunos tramos, lo que la convierte en una mezcla entre caminata y entrenamiento extremo de piernas. El grado de dificultad es medio a alto y mientras el promedio para subirla ronda la hora, nosotros lo hicimos en 38 minutos — como dos atletas con mucha determinación y poco amor por el confort. ¡El sol estaba increíble! Brillaba con tanta intensidad que parecía que el universo estaba tratando de freírnos vivos . Estaba implacable, de esos que hacen que uno mire al cielo con cara de “¿En serio?” Y claro, con ese calor sentir la ropa pegada al cuerpo no era precisamente lo más agradable. A pesar de lo incómodo, seguíamos riéndonos, animándonos y haciendo pausas estratégicas que, en realidad, eran excusas para recuperar el aliento sin admitirlo, (en realidad era yo la de las pausas 🤣🤣). Cuando ya creía que mis fuerzas se habían evaporado con el sol apareció una señora con más energía y con el ánimo de quien lleva música en los zapatos. Sin conocernos, me lanzó un “¡Ánimo, que ya casi estás arriba!” con una sonrisa que me dio el empujón final. A veces una frase sencilla en el momento justo es todo lo que se necesita. Al llegar a la cima sentí la satisfacción plena. Las piernas temblaban del esfuerzo y el alma se sentía ligera. Claramente teníamos razones para quejarnos: el calor, el cansancio, la ropa pegajosa. Pudimos habernos quedado ahí en lo incómodo, pero no lo hicimos. Y es que a la vida no hay que mirarla solo por las cuestas que presenta, sino por lo que te espera cuando llegas arriba, porque una vez que lográs subir, la bajada se vuelve más placentera. La vista desde lo alto, el orgullo de haberlo logrado y la risa compartida con alguien que quiere llegar contigo, hacen que todo valga la pena.
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  • ¿Y SI TU CEREBRO ESTUVIERA SECUESTRADO Y NO TE DAS CUENTA?

    Hay algo que nadie te enseñó en la escuela, pero que ha gobernado muchas de tus decisiones, de tus silencios, de tus reacciones, incluso de tus enfermedades: EL MIEDO.
    Sí, ese miedo silencioso que se disfraza de “preocupación” de “estar preparado”, de “por si acaso”.

    Pero lo que no sabes, o quizás sí lo intuyes, es que cuando vives en un estado de alerta constante tu cerebro activa su sistema de emergencia como si estuvieras en peligro real aunque ese peligro solo exista en tu imaginación.

    El resultado: tu cerebro emocional (la amígdala) toma el control, te “secuestra” y apaga tu pensamiento racional, Dejas de elegir, reaccionas, te paralizas, te enojas, te saboteas y lo peor: no sabes por qué lo haces.

    Ese secuestro emocional es como una película repetida que ya conoces:

    Quieres decir algo, pero no puedes, vas a tomar una decisión, pero dudas, reaccionas como si tuvieras 10 años otra vez y luego te culpas, te juzgas, te agotas.

    AQUÍ ESTÁ LA CLAVE:

    No es tu culpa, es tu sistema nervioso, tu historia emocional, tu programación inconsciente.
    Y sí puedes liberarte de ese secuestro emocional si aprendes cómo hacerlo.

    En el próximo post (exclusivo para quienes están listos para ir más profundo), te enseñaré:

    ✔ Cómo identificar las trampas mentales que te mantienen en alerta.
    ✔ Por qué tu cuerpo habla antes que tu mente.

    ✔ Cómo comenzar a desactivar ese miedo inconsciente con técnicas prácticas de transformación emocional y mental.

    Porque no naciste para vivir en alerta. Naciste para vivir en paz.
    Haz click en el siguiente link:



    Muy pronto liberaré ese contenido especial. Si sentiste que esto es para ti, déjamelo saber en los comentarios.
    ¿Y SI TU CEREBRO ESTUVIERA SECUESTRADO Y NO TE DAS CUENTA? Hay algo que nadie te enseñó en la escuela, pero que ha gobernado muchas de tus decisiones, de tus silencios, de tus reacciones, incluso de tus enfermedades: EL MIEDO. Sí, ese miedo silencioso que se disfraza de “preocupación” de “estar preparado”, de “por si acaso”. Pero lo que no sabes, o quizás sí lo intuyes, es que cuando vives en un estado de alerta constante tu cerebro activa su sistema de emergencia como si estuvieras en peligro real aunque ese peligro solo exista en tu imaginación. El resultado: tu cerebro emocional (la amígdala) toma el control, te “secuestra” y apaga tu pensamiento racional, Dejas de elegir, reaccionas, te paralizas, te enojas, te saboteas y lo peor: no sabes por qué lo haces. Ese secuestro emocional es como una película repetida que ya conoces: Quieres decir algo, pero no puedes, vas a tomar una decisión, pero dudas, reaccionas como si tuvieras 10 años otra vez y luego te culpas, te juzgas, te agotas. AQUÍ ESTÁ LA CLAVE: No es tu culpa, es tu sistema nervioso, tu historia emocional, tu programación inconsciente. Y sí puedes liberarte de ese secuestro emocional si aprendes cómo hacerlo. En el próximo post (exclusivo para quienes están listos para ir más profundo), te enseñaré: ✔ Cómo identificar las trampas mentales que te mantienen en alerta. ✔ Por qué tu cuerpo habla antes que tu mente. ✔ Cómo comenzar a desactivar ese miedo inconsciente con técnicas prácticas de transformación emocional y mental. Porque no naciste para vivir en alerta. Naciste para vivir en paz. Haz click en el siguiente link: Muy pronto liberaré ese contenido especial. Si sentiste que esto es para ti, déjamelo saber en los comentarios.
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  • ¿ANSIEDAD, CANSANCIO, INSOMNIO? TU CEREBRO PODRÍA ESTAR EN MODO ALERTA

    Hay algo que deberíamos haber aprendido desde pequeños y que pocos descubrimos a tiempo: nuestras emociones están profundamente ligadas a nuestro cerebro y a la forma en que vivimos cada día.

    Las emociones no son buenas ni malas. Aunque a veces nos incomoden o deseemos evitarlas, todas tienen una función. Son señales que nos ayudan a adaptarnos: nos avisan de peligros, nos motivan a actuar o nos invitan a detenernos para mirar hacia adentro.

    El problema aparece cuando no sabemos gestionarlas. Cuando reprimimos lo que sentimos, exageramos nuestras reacciones o nos quedamos atrapados en estados como el miedo, la ansiedad o la tristeza. Entonces, en lugar de ayudarnos, las emociones se transforman en un obstáculo. Nos desgastan, nos desconectan y terminan afectando nuestra salud, nuestras relaciones y nuestra paz interior.

    ¿Y qué tiene que ver el cerebro en todo esto? Mucho.

    La amígdala, una pequeña estructura en nuestro cerebro emocional, es la encargada de alertarnos cuando hay un peligro. El problema es que no diferencia entre una amenaza real y una imaginaria. Puedes estar a salvo en tu casa y si tu mente está anticipando problemas, fracasos o rechazos, la amígdala se activa como si estuvieras en medio de un incendio.

    Ese “modo alerta” genera una cascada de respuestas: tu cuerpo libera cortisol, la hormona del estrés, que acelera el corazón, tensa los músculos y bloquea la claridad mental. Si este estado se mantiene en el tiempo (como ocurre cuando vivimos preocupados o angustiados) tu salud se ve afectada: el sueño se altera, el sistema inmune se debilita, te cuesta concentrarte y empiezas a sentirte agotado sin razón.

    Por eso es tan importante aprender a gestionar nuestras emociones y conocer cómo funciona nuestro cerebro. No para convertirnos en expertos sino para recuperar el poder de elegir cómo reaccionar y cómo vivir.

    Entender esta conexión entre emociones y cerebro es solo el primer paso.

    Si alguna vez has sentido que reaccionas sin querer, que pierdes el control o que el miedo se apodera de ti, no estás solo/a. Y sí, se puede aprender a cambiar.

    te invito a acceder al primer módulo referente a este tema en el que aprenderás a:


    Identificar cómo tus emociones y tu cerebro están conectados.
    Entender qué es el cortisol y su impacto real en tu bienestar físico y emocional.
    Detectar cuándo tu cerebro está en “modo alerta” y cómo bajarlo conscientemente.
    Dar los primeros pasos para no quedarte atrapado en emociones destructivas y recuperar tu claridad mental.

    Esta es la base para empezar a vivir desde la calma y el control, no desde el miedo ni la ansiedad.

    ¿Estás listo para transformar tu relación con tus emociones y tu cuerpo?
    Accede ahora al siguiente link:

    https://surmountcoaching.social/posts/111

    y comienza este viaje hacia una vida más tranquila, plena y consciente.


    Te invito a seguir leyendo esta serie y dar juntos ese paso hacia una vida más consciente y en paz.

    ¿Te animas?

    dra. Suzanna Vallejo
    ¿ANSIEDAD, CANSANCIO, INSOMNIO? TU CEREBRO PODRÍA ESTAR EN MODO ALERTA Hay algo que deberíamos haber aprendido desde pequeños y que pocos descubrimos a tiempo: nuestras emociones están profundamente ligadas a nuestro cerebro y a la forma en que vivimos cada día. Las emociones no son buenas ni malas. Aunque a veces nos incomoden o deseemos evitarlas, todas tienen una función. Son señales que nos ayudan a adaptarnos: nos avisan de peligros, nos motivan a actuar o nos invitan a detenernos para mirar hacia adentro. El problema aparece cuando no sabemos gestionarlas. Cuando reprimimos lo que sentimos, exageramos nuestras reacciones o nos quedamos atrapados en estados como el miedo, la ansiedad o la tristeza. Entonces, en lugar de ayudarnos, las emociones se transforman en un obstáculo. Nos desgastan, nos desconectan y terminan afectando nuestra salud, nuestras relaciones y nuestra paz interior. ¿Y qué tiene que ver el cerebro en todo esto? Mucho. La amígdala, una pequeña estructura en nuestro cerebro emocional, es la encargada de alertarnos cuando hay un peligro. El problema es que no diferencia entre una amenaza real y una imaginaria. Puedes estar a salvo en tu casa y si tu mente está anticipando problemas, fracasos o rechazos, la amígdala se activa como si estuvieras en medio de un incendio. Ese “modo alerta” genera una cascada de respuestas: tu cuerpo libera cortisol, la hormona del estrés, que acelera el corazón, tensa los músculos y bloquea la claridad mental. Si este estado se mantiene en el tiempo (como ocurre cuando vivimos preocupados o angustiados) tu salud se ve afectada: el sueño se altera, el sistema inmune se debilita, te cuesta concentrarte y empiezas a sentirte agotado sin razón. Por eso es tan importante aprender a gestionar nuestras emociones y conocer cómo funciona nuestro cerebro. No para convertirnos en expertos sino para recuperar el poder de elegir cómo reaccionar y cómo vivir. Entender esta conexión entre emociones y cerebro es solo el primer paso. Si alguna vez has sentido que reaccionas sin querer, que pierdes el control o que el miedo se apodera de ti, no estás solo/a. Y sí, se puede aprender a cambiar. te invito a acceder al primer módulo referente a este tema en el que aprenderás a: Identificar cómo tus emociones y tu cerebro están conectados. Entender qué es el cortisol y su impacto real en tu bienestar físico y emocional. Detectar cuándo tu cerebro está en “modo alerta” y cómo bajarlo conscientemente. Dar los primeros pasos para no quedarte atrapado en emociones destructivas y recuperar tu claridad mental. Esta es la base para empezar a vivir desde la calma y el control, no desde el miedo ni la ansiedad. ¿Estás listo para transformar tu relación con tus emociones y tu cuerpo? Accede ahora al siguiente link: https://surmountcoaching.social/posts/111 y comienza este viaje hacia una vida más tranquila, plena y consciente. Te invito a seguir leyendo esta serie y dar juntos ese paso hacia una vida más consciente y en paz. ¿Te animas? dra. Suzanna Vallejo
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  • PAID POST
    Cada emoción no expresada, cada carga no soltada, es como una piedra en el alma. A veces creemos que avanzar duele más que quedarnos donde estamos, hasta que descubrimos el poder de soltar. Hoy imagina que atraviesas esa puerta. Que dejas atrás lo que ya no necesitas y te permites fluir con la vida como el mar que no se detiene por ninguna roca. Soltar es un acto de amor propio. Es abrirse a la paz que mereces.
  • PAID POST
    Reconstruye tu Hogar Emocional: Del Dolor a la Paz Interior Más allá de las paredes que te rodean, existe un lugar donde vives a diario: tu mundo interno. ¿Te has preguntado qué emociones lo habitan? ¿Si realmente te sientes en paz allí? Este post es una guía práctica para ayudarte a identificar lo que cargas, soltar lo que ya no necesitas, y construir —paso a paso— un espacio emocional que te sostenga con amor, calma y autenticidad. Si alguna vez sentiste que el dolor emocional te desconecta de ti, si anhelas relaciones sanas y una vida más liviana, aquí comienza el viaje hacia tu sanación interior. Lee, siente, guarda y comparte. Este puede ser tu primer paso hacia un nuevo tú. #HogarEmocional #SanaciónInterior #ReconstrucciónEmocional #CoachingConSentido #PazInterior #CreenciasLimitantes #Autoconocimiento #TransformaciónPersonal #VivirEnArmonía #BienestarEmocional #ConectaContigo #CoachingConSusana
  • Descubre Cómo Cambiar Tu Hogar Emocional y Crear Paz Interior Duradera

    Imagina esto:

    Puedes tener la relación de tus sueños, buena salud, dinero en el banco y aun así, sentirte vacío, ansioso o triste.

    ¿Por qué? Porque todos tenemos un hogar emocional. No me refiero a una casa física, me refiero al lugar emocional al que regresamos una y otra vez, sin importar lo que esté pasando afuera.

    Muchas personas tienen un hogar emocional basado en el sufrimiento porque vivieron experiencias reales y muy dolorosas en su niñez: abuso, abandono, rechazo, humillación… experiencias que marcaron profundamente su identidad emocional.

    💔 ¿Cómo se llama ese “hogar emocional”?

    ➤ Abandono – Dolor – Idealización – Autoengaño

    Desde muy temprana edad, aprendieron que el amor duele, que ser visto, reconocido, muchas veces significa ser herido o ignorado. Vivieron experiencias muy dolorosas en su infancia, donde quienes deberían haberles protegido les lastimaron de distintas maneras., sufrieron abandono emocional y deslealtades profundas en su familia.

    Más adelante, en sus relaciones de pareja o con quienes confiaron, enfrentaron engaños y desilusiones que reforzaron la creencia de que el amor siempre viene acompañado de dolor y sacrificio.

    El dolor fue tan constante y persistente que se volvió familiar y lo familiar, aunque duela, se siente como hogar.

    Hoy, como adultos y adultas, creen que:
    Recibir migajas es amor, que quien les trata bien “debería” ser bueno, aunque les cause un sufrimiento profundo, que su entrega es la prueba más grande de amor, y que el dolor es el precio que deben pagar por ello.

    Y así como en ese hogar emocional se vive la ansiedad, la culpa, la tristeza o el miedo, muchas veces volvemos ahí… porque nuestro cerebro ama lo que conoce, no lo que es mejor para nosotros.

    Y sí: puedes tener paz en tu entorno y guerra por dentro a la vez, como si caminaras bajo el sol con un paraguas abierto solo porque te acostumbraste a esperar la tormenta.

    Entonces, te pregunto:

    ¿Cuál es tu hogar emocional?
    ¿Es la gratitud?
    ¿La calma?
    ¿El entusiasmo?
    ¿O el enojo, la ansiedad, la tristeza, el miedo, la preocupación, inseguridad?

    La calidad de tu vida no depende solo de lo que vives, depende de cómo lo vives emocionalmente, una y otra vez.

    ¿Cómo cambiar eso?

    Si quieres descubrir cómo empezar a construir un nuevo hogar emocional, uno que te dé paz y alegría, y cómo entrenar tu mente y emociones para que dejen de dominarte esos patrones antiguos y dolorosos.

    Este contenido está disponible en mi post exclusivo. Allí te guío paso a paso para crear tu nueva historia emocional. Lo puedes leer en el siguiente link:

    https://surmountcoaching.social/posts/107

    ¿Estás listo o lista para empezar a escribir un destino distinto?






    Descubre Cómo Cambiar Tu Hogar Emocional y Crear Paz Interior Duradera Imagina esto: Puedes tener la relación de tus sueños, buena salud, dinero en el banco y aun así, sentirte vacío, ansioso o triste. ¿Por qué? Porque todos tenemos un hogar emocional. No me refiero a una casa física, me refiero al lugar emocional al que regresamos una y otra vez, sin importar lo que esté pasando afuera. Muchas personas tienen un hogar emocional basado en el sufrimiento porque vivieron experiencias reales y muy dolorosas en su niñez: abuso, abandono, rechazo, humillación… experiencias que marcaron profundamente su identidad emocional. 💔 ¿Cómo se llama ese “hogar emocional”? ➤ Abandono – Dolor – Idealización – Autoengaño Desde muy temprana edad, aprendieron que el amor duele, que ser visto, reconocido, muchas veces significa ser herido o ignorado. Vivieron experiencias muy dolorosas en su infancia, donde quienes deberían haberles protegido les lastimaron de distintas maneras., sufrieron abandono emocional y deslealtades profundas en su familia. Más adelante, en sus relaciones de pareja o con quienes confiaron, enfrentaron engaños y desilusiones que reforzaron la creencia de que el amor siempre viene acompañado de dolor y sacrificio. El dolor fue tan constante y persistente que se volvió familiar y lo familiar, aunque duela, se siente como hogar. Hoy, como adultos y adultas, creen que: Recibir migajas es amor, que quien les trata bien “debería” ser bueno, aunque les cause un sufrimiento profundo, que su entrega es la prueba más grande de amor, y que el dolor es el precio que deben pagar por ello. Y así como en ese hogar emocional se vive la ansiedad, la culpa, la tristeza o el miedo, muchas veces volvemos ahí… porque nuestro cerebro ama lo que conoce, no lo que es mejor para nosotros. Y sí: puedes tener paz en tu entorno y guerra por dentro a la vez, como si caminaras bajo el sol con un paraguas abierto solo porque te acostumbraste a esperar la tormenta. Entonces, te pregunto: ¿Cuál es tu hogar emocional? ¿Es la gratitud? ¿La calma? ¿El entusiasmo? ¿O el enojo, la ansiedad, la tristeza, el miedo, la preocupación, inseguridad? La calidad de tu vida no depende solo de lo que vives, depende de cómo lo vives emocionalmente, una y otra vez. ¿Cómo cambiar eso? Si quieres descubrir cómo empezar a construir un nuevo hogar emocional, uno que te dé paz y alegría, y cómo entrenar tu mente y emociones para que dejen de dominarte esos patrones antiguos y dolorosos. Este contenido está disponible en mi post exclusivo. Allí te guío paso a paso para crear tu nueva historia emocional. Lo puedes leer en el siguiente link: https://surmountcoaching.social/posts/107 ¿Estás listo o lista para empezar a escribir un destino distinto?
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  • 🌿 Reconócete: El primer paso para aumentar tu autoestima 🌿

    Muchas veces buscamos afuera lo que ya habita dentro de nosotros. Esperamos que otros validen nuestro valor, que nos digan que somos suficientes, que lo estamos haciendo bien. Pero la verdadera transformación empieza cuando nos atrevemos a mirarnos con amor y reconocer nuestro propio brillo.

    ✨ Reconocerte no es inflarte el ego, es honrar tu historia, tus logros, tus esfuerzos y también tus heridas, porque todo eso te ha hecho quien eres.

    📌 ¿Cómo empezar?

    Habla bien de ti mismo. Cuida tu diálogo interno. Si te equivocas, en lugar de decir "¡qué tonto soy!", prueba con "estoy aprendiendo, la próxima lo haré mejor".

    Celebra tus pequeños logros. Cada paso cuenta. No subestimes lo que haces, por pequeño que parezca.

    Rodéate de personas que te impulsen. Tu entorno influye más de lo que imaginas. Elige relaciones que te nutran, no que te desgasten.

    Haz una lista de lo que admiras de ti. Sí, tú también tienes talentos, virtudes y una luz única. Escríbela, léela, siéntela.

    La autoestima no se encuentra, se cultiva. Día a día, con pequeñas acciones que le recuerdan a tu corazón que eres valioso, que mereces amor, respeto y alegría.

    🌱 Hoy te invito a hacer un alto y preguntarte:
    ¿Qué puedo hacer hoy para tratarme con más amor?
    🌿 Reconócete: El primer paso para aumentar tu autoestima 🌿 Muchas veces buscamos afuera lo que ya habita dentro de nosotros. Esperamos que otros validen nuestro valor, que nos digan que somos suficientes, que lo estamos haciendo bien. Pero la verdadera transformación empieza cuando nos atrevemos a mirarnos con amor y reconocer nuestro propio brillo. ✨ Reconocerte no es inflarte el ego, es honrar tu historia, tus logros, tus esfuerzos y también tus heridas, porque todo eso te ha hecho quien eres. 📌 ¿Cómo empezar? Habla bien de ti mismo. Cuida tu diálogo interno. Si te equivocas, en lugar de decir "¡qué tonto soy!", prueba con "estoy aprendiendo, la próxima lo haré mejor". Celebra tus pequeños logros. Cada paso cuenta. No subestimes lo que haces, por pequeño que parezca. Rodéate de personas que te impulsen. Tu entorno influye más de lo que imaginas. Elige relaciones que te nutran, no que te desgasten. Haz una lista de lo que admiras de ti. Sí, tú también tienes talentos, virtudes y una luz única. Escríbela, léela, siéntela. La autoestima no se encuentra, se cultiva. Día a día, con pequeñas acciones que le recuerdan a tu corazón que eres valioso, que mereces amor, respeto y alegría. 🌱 Hoy te invito a hacer un alto y preguntarte: ¿Qué puedo hacer hoy para tratarme con más amor?
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  • A veces, para encontrar la paz, solo necesitamos sumergirnos

    Sumergirnos no solo en el agua, sino también en un estado profundo, sereno, silencioso, donde todo lo externo se desvanece y solo queda tu respiración, suave, rítmica, como un susurro que te conecta con la vida misma.

    Recuerdo ese instante en Guanacaste, Costa Rica, el sonido envolvente de mi respiración fluyendo a través del tubo, ese latido pausado que parecía surgir desde el fondo del océano y esa gran tortuga que nadaba con tal calma, como si el tiempo no tuviera prisa, como si me recordara que todo absolutamente todo, puede moverse con gracia si estamos en sintonía con el momento presente.

    Las plantas marinas danzaban suavemente obedeciendo la corriente sin resistirse, confiando, fluyendo y yo, por primera vez en mucho tiempo, me sentí parte de algo más grande, un mundo distinto, perfecto, indescriptible y sagrado.

    Y quizás tú también, ahora al cerrar los ojos, puedas imaginarte allí respirando profundamente, sintiendo paz, dejando que tu mente flote suavemente hacia ese lugar donde todo se aquieta y solo existe la conexión contigo, con Dios, con la Tierra.

    Porque la naturaleza no solo nos muestra belleza, nos enseña a detenernos, a agradecer, a cuidar el único hogar que tenemos.

    Y tal vez, solo tal vez ya es hora de volver a sumergirse.

    Susana Vallejo-Feather
    A veces, para encontrar la paz, solo necesitamos sumergirnos Sumergirnos no solo en el agua, sino también en un estado profundo, sereno, silencioso, donde todo lo externo se desvanece y solo queda tu respiración, suave, rítmica, como un susurro que te conecta con la vida misma. Recuerdo ese instante en Guanacaste, Costa Rica, el sonido envolvente de mi respiración fluyendo a través del tubo, ese latido pausado que parecía surgir desde el fondo del océano y esa gran tortuga que nadaba con tal calma, como si el tiempo no tuviera prisa, como si me recordara que todo absolutamente todo, puede moverse con gracia si estamos en sintonía con el momento presente. Las plantas marinas danzaban suavemente obedeciendo la corriente sin resistirse, confiando, fluyendo y yo, por primera vez en mucho tiempo, me sentí parte de algo más grande, un mundo distinto, perfecto, indescriptible y sagrado. Y quizás tú también, ahora al cerrar los ojos, puedas imaginarte allí respirando profundamente, sintiendo paz, dejando que tu mente flote suavemente hacia ese lugar donde todo se aquieta y solo existe la conexión contigo, con Dios, con la Tierra. Porque la naturaleza no solo nos muestra belleza, nos enseña a detenernos, a agradecer, a cuidar el único hogar que tenemos. Y tal vez, solo tal vez ya es hora de volver a sumergirse. Susana Vallejo-Feather
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  • 💭 ¿Por qué repetimos ciertos patrones?

    Todo empieza con un pensamiento. Ese pensamiento genera una emoción, que nos lleva a un comportamiento, y ese comportamiento produce resultados. Si no somos conscientes de este ciclo, seguimos pensando lo mismo... y obteniendo lo mismo. 🔁

    ✨ La clave para cambiar nuestros resultados está en cuestionar los pensamientos que nos limitan.
    Cuando cambiamos lo que pensamos, transformamos lo que sentimos, actuamos diferente… ¡y abrimos la puerta a nuevas posibilidades!

    ¿Y si hoy eliges un pensamiento que te empodere?

    🧠 Si quieres saber más, puedes leer mi blog en mi página 👉 www.surmountcoaching.social
    Aquí te dejo el enlace directo al artículo: https://surmountcoaching.social/posts/77

    💭 ¿Por qué repetimos ciertos patrones? Todo empieza con un pensamiento. Ese pensamiento genera una emoción, que nos lleva a un comportamiento, y ese comportamiento produce resultados. Si no somos conscientes de este ciclo, seguimos pensando lo mismo... y obteniendo lo mismo. 🔁 ✨ La clave para cambiar nuestros resultados está en cuestionar los pensamientos que nos limitan. Cuando cambiamos lo que pensamos, transformamos lo que sentimos, actuamos diferente… ¡y abrimos la puerta a nuevas posibilidades! ¿Y si hoy eliges un pensamiento que te empodere? 🧠 Si quieres saber más, puedes leer mi blog en mi página 👉 www.surmountcoaching.social Aquí te dejo el enlace directo al artículo: https://surmountcoaching.social/posts/77
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  • El Bosque Terapéutico

    Dicen que el gimnasio es bueno para el cuerpo, pero yo prefiero mi gimnasio favorito: ¡el parque! Ahí entreno mis piernas con caminatas, mis pulmones con aire fresco y mi mente con una rutina de despeje total.

    Entro en modo zen, inhalo… exhalo… y de repente, un pajarito me recuerda que la naturaleza también tiene su playlist. Los árboles susurran, las hojas bailan y hasta las ardillas parecen animarme: “¡Vamos, tú puedes! ¡Un paso más y te damos un premio imaginario!”

    Mientras tanto, los pensamientos huyen despavoridos. ¡Hoy no hay espacio para el estrés, solo para la calma! Porque en cada paso no solo muevo mi cuerpo, sino que dejo atrás las preocupaciones. Y así, cuando regreso a casa, mi alma está tan ligera que hasta siento que podría flotar. 🌿✨
    El Bosque Terapéutico Dicen que el gimnasio es bueno para el cuerpo, pero yo prefiero mi gimnasio favorito: ¡el parque! Ahí entreno mis piernas con caminatas, mis pulmones con aire fresco y mi mente con una rutina de despeje total. Entro en modo zen, inhalo… exhalo… y de repente, un pajarito me recuerda que la naturaleza también tiene su playlist. Los árboles susurran, las hojas bailan y hasta las ardillas parecen animarme: “¡Vamos, tú puedes! ¡Un paso más y te damos un premio imaginario!” Mientras tanto, los pensamientos huyen despavoridos. ¡Hoy no hay espacio para el estrés, solo para la calma! Porque en cada paso no solo muevo mi cuerpo, sino que dejo atrás las preocupaciones. Y así, cuando regreso a casa, mi alma está tan ligera que hasta siento que podría flotar. 🌿✨
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