El Poder de Salvarte a Ti Mismo
El Poder de Salvarte a Ti Mismo
Hoy quiero hablarte de alguien muy especial. Alguien que ha estado contigo desde el primer latido, alguien que conoce todas tus batallas, que ha sentido cada alegría y cada tristeza. Esa persona eres tú.
A veces, esperamos que alguien llegue a salvarnos. Que alguien nos rescate, nos cuide, nos ame de la forma en que necesitamos ser amados. Pero, ¿y si te dijera que esa persona ya está aquí? Que siempre ha estado aquí.
Cierra los ojos por un momento y siente tu respiración. Siente tu corazón latiendo. Ahí está la prueba de que, pase lo que pase, sigues aquí. Y eso significa que puedes elegir. Puedes elegir tratarte bien, regalarte flores, prepararte una cena deliciosa aunque estés solo. Porque la soledad no significa abandono; significa oportunidad. Oportunidad de conocerte, de respetarte, de ser tu mejor compañía.
Dentro de ti hay un lugar seguro, un refugio al que puedes entrar cada vez que lo necesites. Ese espacio en el que puedes hablarte con amor, en el que puedes descansar de las exigencias del mundo y recordarte que eres suficiente, que siempre has sido suficiente. Cuando te llevas bien contigo mismo, cuando te tratas con ternura, descubres que no necesitas que nadie más te salve. Porque tú puedes salvarte.
Y salvarse no es un acto heroico, no es un sacrificio. Es un acto de amor propio. Es preparar un baño caliente, salir a caminar, elegir qué pensamientos alimentar. Es escuchar tu cuerpo, cuidar de él, honrarlo. Es dejar de esperar que alguien más llene tus vacíos y comenzar a llenarlos tú, con todo lo bueno que tienes para darte.
Si alguna vez has pensado: "Cuando alguien me ame, seré feliz", cámbialo por: "Hoy elijo amarme a mí mismo". Si has esperado que los demás te validen, recuerda que la única validación que realmente importa es la tuya. No necesitas un reconocimiento externo para saber que eres suficiente. Eres suficiente porque existes.
Porque al final, cuando llegue ese último suspiro, la única persona que estará contigo serás tú. Y qué hermoso sería que, en ese momento, pudieras mirarte con orgullo y decirte: "Gracias por no haberme abandonado".
Y ahora, mientras sientes estas palabras resonar dentro de ti, permítete llevar esta sensación contigo. Porque hay muchas más formas de seguir descubriéndote, de seguir creciendo, de seguir encontrando ese espacio seguro dentro de ti. Y si quieres acompañamiento en este camino, aquí estaré. Porque tú ya has dado el primer paso: has comenzado a verte. Y eso, lo cambia todo.
El Poder de Salvarte a Ti Mismo
Hoy quiero hablarte de alguien muy especial. Alguien que ha estado contigo desde el primer latido, alguien que conoce todas tus batallas, que ha sentido cada alegría y cada tristeza. Esa persona eres tú.
A veces, esperamos que alguien llegue a salvarnos. Que alguien nos rescate, nos cuide, nos ame de la forma en que necesitamos ser amados. Pero, ¿y si te dijera que esa persona ya está aquí? Que siempre ha estado aquí.
Cierra los ojos por un momento y siente tu respiración. Siente tu corazón latiendo. Ahí está la prueba de que, pase lo que pase, sigues aquí. Y eso significa que puedes elegir. Puedes elegir tratarte bien, regalarte flores, prepararte una cena deliciosa aunque estés solo. Porque la soledad no significa abandono; significa oportunidad. Oportunidad de conocerte, de respetarte, de ser tu mejor compañía.
Dentro de ti hay un lugar seguro, un refugio al que puedes entrar cada vez que lo necesites. Ese espacio en el que puedes hablarte con amor, en el que puedes descansar de las exigencias del mundo y recordarte que eres suficiente, que siempre has sido suficiente. Cuando te llevas bien contigo mismo, cuando te tratas con ternura, descubres que no necesitas que nadie más te salve. Porque tú puedes salvarte.
Y salvarse no es un acto heroico, no es un sacrificio. Es un acto de amor propio. Es preparar un baño caliente, salir a caminar, elegir qué pensamientos alimentar. Es escuchar tu cuerpo, cuidar de él, honrarlo. Es dejar de esperar que alguien más llene tus vacíos y comenzar a llenarlos tú, con todo lo bueno que tienes para darte.
Si alguna vez has pensado: "Cuando alguien me ame, seré feliz", cámbialo por: "Hoy elijo amarme a mí mismo". Si has esperado que los demás te validen, recuerda que la única validación que realmente importa es la tuya. No necesitas un reconocimiento externo para saber que eres suficiente. Eres suficiente porque existes.
Porque al final, cuando llegue ese último suspiro, la única persona que estará contigo serás tú. Y qué hermoso sería que, en ese momento, pudieras mirarte con orgullo y decirte: "Gracias por no haberme abandonado".
Y ahora, mientras sientes estas palabras resonar dentro de ti, permítete llevar esta sensación contigo. Porque hay muchas más formas de seguir descubriéndote, de seguir creciendo, de seguir encontrando ese espacio seguro dentro de ti. Y si quieres acompañamiento en este camino, aquí estaré. Porque tú ya has dado el primer paso: has comenzado a verte. Y eso, lo cambia todo.
El Poder de Salvarte a Ti Mismo
El Poder de Salvarte a Ti Mismo
Hoy quiero hablarte de alguien muy especial. Alguien que ha estado contigo desde el primer latido, alguien que conoce todas tus batallas, que ha sentido cada alegría y cada tristeza. Esa persona eres tú.
A veces, esperamos que alguien llegue a salvarnos. Que alguien nos rescate, nos cuide, nos ame de la forma en que necesitamos ser amados. Pero, ¿y si te dijera que esa persona ya está aquí? Que siempre ha estado aquí.
Cierra los ojos por un momento y siente tu respiración. Siente tu corazón latiendo. Ahí está la prueba de que, pase lo que pase, sigues aquí. Y eso significa que puedes elegir. Puedes elegir tratarte bien, regalarte flores, prepararte una cena deliciosa aunque estés solo. Porque la soledad no significa abandono; significa oportunidad. Oportunidad de conocerte, de respetarte, de ser tu mejor compañía.
Dentro de ti hay un lugar seguro, un refugio al que puedes entrar cada vez que lo necesites. Ese espacio en el que puedes hablarte con amor, en el que puedes descansar de las exigencias del mundo y recordarte que eres suficiente, que siempre has sido suficiente. Cuando te llevas bien contigo mismo, cuando te tratas con ternura, descubres que no necesitas que nadie más te salve. Porque tú puedes salvarte.
Y salvarse no es un acto heroico, no es un sacrificio. Es un acto de amor propio. Es preparar un baño caliente, salir a caminar, elegir qué pensamientos alimentar. Es escuchar tu cuerpo, cuidar de él, honrarlo. Es dejar de esperar que alguien más llene tus vacíos y comenzar a llenarlos tú, con todo lo bueno que tienes para darte.
Si alguna vez has pensado: "Cuando alguien me ame, seré feliz", cámbialo por: "Hoy elijo amarme a mí mismo". Si has esperado que los demás te validen, recuerda que la única validación que realmente importa es la tuya. No necesitas un reconocimiento externo para saber que eres suficiente. Eres suficiente porque existes.
Porque al final, cuando llegue ese último suspiro, la única persona que estará contigo serás tú. Y qué hermoso sería que, en ese momento, pudieras mirarte con orgullo y decirte: "Gracias por no haberme abandonado".
Y ahora, mientras sientes estas palabras resonar dentro de ti, permítete llevar esta sensación contigo. Porque hay muchas más formas de seguir descubriéndote, de seguir creciendo, de seguir encontrando ese espacio seguro dentro de ti. Y si quieres acompañamiento en este camino, aquí estaré. Porque tú ya has dado el primer paso: has comenzado a verte. Y eso, lo cambia todo.
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