LA FELICIDAD DEPENDE DE MI

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Es un alivio cuando sabemos que somos los responsables de nuestra propia felicidad, porque al estar conscientes de que ésta no depende de otros o de algo más, nos da la tranquilidad de que es más sencillo como parece. Es cuestión de buscar el camino correcto para encontrarla y seguirlo.

Todos en la vida pasamos momentos muy duros. Yo tuve los míos, momentos que se extendieron por años y aún luego de haber logrado salir de ellos, recuerdo que en ese momento elegí vivir lamentándome por lo ocurrido lejos de agradecer por tanto que me da Dios. Elegí alargar más y más la búsqueda de mi felicidad porque la buscaba afuera, con otras personas, añorando situaciones, en lugar de buscarla adentro donde sí es real.

Cierto día por esas cosas de la vida, aprendí a interiorizar en el silencio, en mi propio silencio. Por un momento, sin darme cuenta, había dejado de escuchar, sentir y oler lo que había a mi alrededor.

Estaba ahí inmersa en mi interior, reconociéndome por primera vez en muchos años. Recordando quien soy interioricé en mí misma y comenzó a caer la máscara que llevaba por tantos años, esa máscara que mostraba al mundo lo que yo creía que ellos querían ver de mi. Esa máscara que me hacía actuar de acuerdo con el personaje que esta representaba.

Representaba muchas cosas, representaba todo menos a mi, todas aquellas creencias que había adquirido a lo largo de la vida, principalmente de los últimos años y a ese personaje que me había creado y creía firmemente que esa era yo.

Esa máscara tenía además voz, una voz que me limitaba, era quien escogía de qué era capaz y de qué no. Me hacía enojar o entristecerme profundamente, me hacía reflejar a veces un poder que no era real, otras veces una debilidad que tampoco era cierta.

Viví por tanto tiempo con ese disfraz, que me creí el papel y mi vida giraba con base en ese carácter. Cuando aprendí a interiorizar en mi ser descubrí a ese personaje, mi limitante, quien no me dejaba actuar cuando debía hacerlo, quien me restaba fuerza cuando debía tener más, quien me hacía pretender que estaba bien cuando no, quien no me permitía tomar riesgos cuando lo deseaba, quien atrasaba mi camino hacia lo que deseaba.

Estando en esa quietud de mi propio silencio fue cuando comencé a recordar tanta lectura y comenzaba justo a entender cada línea que había estado leyendo en diferentes libros. Empecé a descifrar las claves de todo aquello que no había logrado llevar a la práctica porque mi personaje limitante no me lo permitía, me hacía creer que era incapaz.

Todo comenzó a ordenarse a tal punto de que ese ser limitante se fue haciendo cada vez más pequeño. Aún permanece dentro de mi, solo que ahora en un sitio donde lo tengo controlado pues aunque siempre será parte de mi, ya lo reconozco y no le voy a volver a dar el poder que antes tenía ya que hoy soy yo quien le controla.

Esto lo cuento porque muchos caminan hoy día por ahí con sus máscaras, sin darse cuenta y actúan como su ser limitante les pide que actúen, bajan el volumen de su verdadera voz, se preocupan por lo que los demás piensen de sí mismos, se preocupan por lo que tienen o no tienen, por lo que hacen o dejan de hacer, pero nunca se preocupan por SER.

No se preocupan por ser porque ni siquiera saben quienes son y comienzan a etiquetarse: unos llevan el sello de el enfermo, otros el disperso, otros el estresado, el ansioso, el deprimido, el enojón, el que no tiene tiempo para nada, el que se cree perfecto, el criticón, el que juzga, el chismoso, el inseguro, el desvalorizado, el no merecedor, el perdedor, el pobre, el fracasado, el mal querido, el solitario, el incomprendido, el permisivo, el manipulador y tantos otros.

Se colocan sus etiquetas y no se dan cuenta de ellas, pero las llevan en su frente, no lo saben pero están a la vista de todos y lo peor es que juegan el papel que les indica la etiqueta, eso es lo que proyectan a sí mismos y a los demás y de ahí los resultados que obtienen en la vida.

En la vida llega el momento en que hay que "amarrarse los pantalones" y elegir aceptar lo que no se puede cambiar y cambiar lo que sí. Así que adelante, deja de ser cruel contigo mismo, arranca esa máscara de una vez por todas y decide vivir tu vida.

Libérate porque cruel es quien se hace daño a sí mismo, quien se fija más en sus miserias que en todo lo que sí posee. Eres cruel cuando no revisas tu interior para escarbar hasta encontrar el rincón donde te has mantenido por años, jugando el papel de víctima sin tomar acción aunque sepas lo que tienes que hacer, porque todos muy adentro lo sabemos.

Te acobardas ante cualquier desavenencia, echas la culpa al mundo entero, a las personas, a las circunstancias. Todos son culpables menos tú, esa es tu creencia.

Sin embargo cuando te encuentras en tu corazón, descubres que sí eres culpable, tienes toda la culpa de lo que te ocurre porque lo permites, porque dejas que otros manejen tu vida, porque permaneces en estados bajos de energía, de lamentación, de frustración o de enojo. Sin embargo cuando descubres tus debilidades, comienzas a quitarles fuerza y comienza a surgir tu verdadero poder, tu to, tu SER.

Si quieres ser feliz, si quieres ser exitoso, descúbrete, deja de pensar en lo que no tienes, en quien se fue, en lo que no haces o no haces bien, en lo que te dijeron o no te dijeron, lo que te hicieron. Decide cambiar tu vida y comienza a vivir para ti, toma responsabilidad de ella.

Sé valiente "agarra el toro por los cuernos" y ve por eso que deseas y te mereces. Controla lo que puedes controlar y deja de desvivirte por lo que no.

No puedes controlar a los demás, no puedes controlar lo que otros quieren, lo que otros piensan, pero puedes controlar lo que tu deseas, sé realista, ponte una meta, deja de lamentarte y ve por ella.

Estarte lamentando continuamente no te ha servido de nada. Prueba entonces ser valiente y ser responsable con tu persona, toma el control de tu vida, ve a comprobar de qué eres capaz. Arriésgate a ir por eso que te hará feliz.

Si lo tienes en la mente es porque eres capaz, si te frustras es porque lo sabes y tu interior se da cuenta que no estás haciendo lo suficiente por alcanzarlo.

La vida es más fácil cuando se elige permanecer vibrando alto. Todos pasamos por momentos difíciles en la vida, no creas que solo te pasa a ti.

¿Quién no? Pero solo quien decide amarse, valorarse, responsabilizarse de sí mismo, es feliz.

Quien deja de creer que la felicidad solo está con otras personas o en lo que pueda tener o hacer se pierde.

¡ BASTA! La felicidad radica en el SER, ser yo misma, aceptarme como soy y aceptar las situaciones que me ocurren, porque estas pasan para que aprenda, para que crezca y me fortalezcan, para que realice cambios.

¿Crees que tienes muchos años para lamentarte? Pues no lo sabes, quizás si, quizás solo te quede hoy, nadie lo sabe. No hay tiempo para lamentaciones, es tiempo de comenzar a redirigir tu vida y decidir salir adelante con buen ánimo, vibrando alto, radiante. Es momento de que decidas brillar para ti y ser luz para otros.

Basta ya de quejas, basta de hacerte la víctima, basta de tanto pobre de mi.

Así que ¿Qué eliges seguir viviendo miserablemente o vivir la vida maravillosa que te mereces?

Te pregunto

¿Qué has dejado de hacer y sabes que te haría feliz?

¿Qué te ha costado? ¿Tu felicidad, tu tranquilidad, tu salud?

¿Cuál es el primer paso que deberías dar de manera que te acerque a ese objetivo que tanto añoras?

¿Cuándo vas a comenzar a dar ese primer paso? Te insto a que en silencio medites y pienses en lo que deseas y en el tiempo que has perdido. Mira hacia el futuro que te espera si no haces cambios y observa lo que ocurriría si comienzas a cambiar.

Te invito a que comentes lo que piensas de esto.

Dra. Suzanna Vallejo

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